Estrategia BNY Mellon

Global Dividend

Infrastructure

La estrategia BNY Mellon Global Infrastructure Income tiene una cartera temática de renta variable, con la que intenta generar una renta consistentemente elevada y rentabilidades totales atractivas mediante la exposición a empresas dedicadas a la infraestructura y operaciones relacionadas. Su asignación concentrada pone énfasis en la sostenibilidad de los flujos de caja y combina oportunidades de infraestructura no tradicional con sectores tradicionales en este ámbito.

Gestor

Equipo dedicado

 Fecha de lanzamiento

1 de agosto de 2011

¿Por qué invertir en esta Estrategia? 
1. Niveles elevados de ingresos por dividendo, preservación del capital y participación en subidas del mercado: la Estrategia persigue una renta consistente del 6%, una buena preservación del capital y una participación atractiva en subidas del mercado invirtiendo en un abanico de oportunidades relacionadas con la infraestructura en economías tanto desarrolladas como emergentes. Al invertir a nivel global, la Estrategia es capaz de obtener exposición a productos maduros que generan altos niveles de liquidez y a activos de crecimiento en sus fases iniciales. De este modo obtiene una cartera con un componente de renta elevada y otro de alto crecimiento, salvando con ello la disyuntiva entre renta y revalorización del capital.
2. Enfoque dinámico y concentrado unido a un amplio conjunto de oportunidades: Al concentrarse en temas clave del universo global de infraestructura y de activos relacionados con el sector inmobiliario, la Estrategia se beneficia de un amplio conjunto de oportunidades que –a diferencia de los índices de infraestructura globales– incluye a empresas más alineadas con el progreso en infraestructura social. Este amplio conjunto de oportunidades, combinado con un enfoque concentrado en las ideas que más convencen al equipo, conduce a una cartera diferenciada respecto a las de otras gestoras en este segmento.
3 Equipo muy experimentado, respaldado por profundos recursos de análisis: la Estrategia es gestionada por un equipo pequeño, concentrado y dedicado con una media de 19 años de experiencia en la industria. A la hora de generar ideas de inversión, el equipo gestor cuenta con el respaldo de una gran división de análisis global, tanto cuantitativo como fundamental.

Agentes del cambio en la práctica

Consumo
Una mayor prosperidad conlleva una mayor propensión a viajar. En China, por ejemplo, el número de personas con pasaporte aumentó más del doble entre 2011 y 2016 debido al auge de la clase media. 1
Una de las posiciones previas en beneficiarse de esta tendencia es Beijing Capital International Airport, el segundo mayor aeropuerto del mundo por tráfico de pasajeros. En 2017, dicho tráfico aumentó hasta un máximo histórico de 95,8 millones de viajeros. A partir de mediados de 2019, Beijing Capital Airport pasará a concentrarse en mejorar sus capacidades como aeropuerto troncal y en crecer de forma inteligente ante la apertura del nuevo aeropuerto Beijing Daxing.

Infraestructura
Considere el envejecimiento de la población en los Estados Unidos. El grupo de la tercera edad está creciendo a un ritmo siete veces mayor que el resto de la población adulta del país, y los baby boomers –la generación nacida entre 1946 y 1964– visitan al médico 2,5 veces más y gastan cinco veces más en salud. Como es lógico, esto plantea un enorme desafío infraestructural, a nivel de atención sanitaria y de viviendas para ancianos.
La Estrategia responde a esta tendencia invirtiendo en proveedores de viviendas para la tercera edad y en inmuebles hospitalarios: 2 de las 28 posiciones de la cartera responden directamente al tema del envejecimiento de la población.

Amplíe su información sobre el posicionamiento de la estrategia

Jim Lydotes, gestor en Mellon, explica que el equipo de inversión se planteó esa pregunta hace siete años al crear la estrategia BNY Mellon Global Infrastructure Dividend Focus Equity: “Antes de comenzar a gestionar la cartera, dimos un paso atrás y nos preguntamos cuáles eran los principales motores a la hora de invertir en infraestructura. ¿Qué atributos busca la gente en este segmento? Acabamos identificando tres aspectos clave: previsibilidad regulatoria, empresas con flujos de caja subyacentes estables y propietarias de activos reales.”
Tradicionalmente, las estrategias de infraestructura han tendido a posicionarse en un conjunto de oportunidades extremadamente limitado, concentrado casi exclusivamente en energía, transporte y servicios públicos. Aunque tales empresas ofrecen las características positivas que buscaba el equipo, les pareció que tal nivel de concentración era excesivo.
En lugar de ello, afirma Lydotes, analizaron el mercado para averiguar si había otras compañías que los inversores en infraestructura tradicional solían pasar por alto pero que todavía ofrecían tales atributos. Inicialmente, el universo de inversión de la Estrategia abarcaba en torno a 350 acciones; hoy en día ronda las 500 acciones a nivel global. Según el gestor, todas ellas exhiben esas características deseables de predictibilidad regulatoria, flujos de caja estables y activos reales. Pero Lydotes destaca que, aunque este universo de inversión es mucho más amplio que el de muchos competidores directos, no significa que la Estrategia carezca de un enfoque concentrado. Como mucho, la cartera se compone de 30 acciones que representan las ideas que más convencen al equipo, lo cual equivale a tan solo el 6% del universo de inversión.
Esto contrasta con las estrategias de infraestructura tradicionales, que suelen invertir hasta en un 50% de su universo. Lydotes: “Esto nos permite ser mucho más críticos en cuanto a los precios que pagamos por los activos, lo cual a su vez ha aportado una exposición constante al valor. Hasta la fecha, por ejemplo, la cartera ha generado una rentabilidad por dividendo del 6% durante la totalidad de los siete años transcurridos desde su lanzamiento.”
De nuevo, esto contrasta con las estrategias de infraestructura más ortodoxas. Al tener un universo de inversión más limitado, cualquier flujo de capital hacia el sector tiende a invertirse en el mismo subconjunto de acciones, lo cual eleva sus precios, reduce su liquidez y erosiona las rentabilidades. Lydotes hace referencia a análisis según los cuales ocho de las nueve homólogas más cercanas a la estrategia tienen asignaciones superiores al 70% en las mismas 50 acciones de gran capitalización en el universo de inversión en infraestructura. En cambio, la asignación de la estrategia a esas 50 acciones es de tan solo el 26%.2 “Es una de las cosas que realmente nos diferencia de la mayoría”, afirma.
El gestor también destaca el poder de la innovación tecnológica y del cambio estructural a largo plazo para ofrecer potencial al alza a los inversores en el futuro. A este respecto menciona la transición de la conectividad móvil de 4G a 5G. Para las compañías de telecomunicaciones que representaban el eje central de la estrategia cuando se lanzó en 2011, esto es favorable y podría dar impulso a los beneficios, opina Lydotes: “Creemos que muchos de los operadores de telecomunicaciones establecidos que tienen su propia infraestructura de fibra óptica jugarán un papel muy importante en este paso de 4G a 5G, y que por primera vez en varias décadas, podrán subir sus precios y monetizar las inversiones que han venido realizando.”
Por lo demás, describe subtemas en la Estrategia que ofrecen áreas interesantes en las que invertir. Una de ellas es la de la vivienda para la tercera edad, donde 2 de las 28 posiciones de la cartera responden directamente al tema del envejecimiento de la población. Lydotes: “En Estados Unidos estamos viendo a muchos baby boomers volviendo a la ciudad de cara a su jubilación. Esto supone una reversión de la tendencia de generaciones previas, para quienes abandonar los centros urbanos a favor de las zonas rurales era la opción ideal. Esto significa que tendremos que construir mucha infraestructura partiendo de cero para satisfacer las necesidades de estos septuagenarios y nonagenarios. Actualmente no contamos con instalaciones capaces de respaldar ese cambio.”

BNY Mellon Investment Management EMEA Limited (BNYMIM EMEA) o las compañías afiliadas de operación de fondos nombran a las gestoras de inversiones para que asuman actividades de gestión de carteras en el marco de contratos relativos a productos y servicios celebrados entre clientes y BNYMIM EMEA o los fondos BNY Mellon.

Mellon se formó el 31 de enero de 2018, a través de la fusión de The Boston Company, Standish y Mellon Capital. El 2 de enero de 2019, la firma combinada pasó a llamarse Mellon Investments Corporation.

1 Análisis y estimaciones de Bernstein, 2017.

2 Fuente: Factset, a 31 de marzo de 2018.

Acerca de Mellon

Mellon es una gestora de inversiones global multi-especialista que se dedica a dar servicio a sus clientes con un gran abanico de soluciones basadas en la investigación. Desde sus raíces que remontan a  los años 1880, Mellon ha estado innovando, durante todos estos años, a través de diferentes clases de activos y combina su envergadura y sus capacidades para ofrecer a los clientes un gran rango de estrategias individuales y multiactivo.

El valor de las inversiones puede bajar. Los inversores podrían no recuperar la suma invertida.

– Riesgo de rentabilidad/objetivo: no se garantiza de modo alguno que el Fondo vaya a lograr sus objetivos.
– Riesgo cambiario: esta Estrategia invierte en mercados internacionales, con lo que está expuesta a fluctuaciones de los tipos de cambio que podrían afectar a su valor.
– Riesgo de derivados: los instrumentos derivados son muy sensibles a cambios en el valor de los activos de los que se deriva su valor. Un pequeño movimiento en el valor de un activo subyacente puede provocar un movimiento pronunciado en el valor del derivado. Esto puede exacerbar el tamaño de las pérdidas y de las ganancias, y con ello hacer que el valor de su inversión fluctúe. Al utilizar derivados, la Estrategia puede perder una cantidad significativamente superior a la que ha invertido en tales instrumentos.
– Riesgo de mercados emergentes: los mercados emergentes conllevan riesgos adicionales debido a su operativa menos desarrollada.
– Riesgo de concentración: una caída en el valor de una posición individual podría tener un impacto significativo en el valor del Fondo, ya que este suele tener un número limitado de posiciones en cartera.
– Cargos al capital: el Fondo deduce sus cargos de su patrimonio. Los inversores deben ser conscientes de que esto reduce el valor de su inversión y limita el potencial de revalorización del capital en el futuro. A la hora de reembolsar su capital, cabe la posibilidad de que no reciba íntegramente la suma invertida.
– Riesgo de la Norma Volcker: The Bank of New York Mellon Corporation o una de sus afiliadas (“BNYM”) ha invertido en la Estrategia. Como resultado de las restricciones impuestas por la “Norma Volcker” adoptada por los organismos reguladores de los Estados Unidos, BNYM debe reducir su porcentaje de posiciones en renta variable de modo que represente menos del 15% de la Estrategia dentro de un plazo general de tres años a partir de su creación (es decir, cuando el gestor de la Estrategia comienza a realizar inversiones para la misma). Los riesgos pueden incluir: inicialmente, BNYM puede tener un porcentaje proporcionalmente mayor de la Estrategia, y cualquier reducción obligatoria podría elevar sus tasas de rotación, y con ello sus gastos e impuestos. Si lo desea puede solicitar información adicional sobre la inversión de BNYM en la Estrategia.
– Riesgo de contraparte: la insolvencia de cualquier institución que preste servicios como la custodia de activos o la actuación como contraparte en operaciones con derivados u otros acuerdos contractuales podría exponer a la Estrategia a pérdidas financieras.
– Riesgo de inversión en empresas de infraestructura: los valores de empresas de infraestructura podrían ser más susceptibles a los efectos adversos de acontecimientos económicos, políticos o regulatorios sobre sus industrias. Asimismo, podrían estar sujetos a un abanico de factores capaces de perjudicar a sus negocios o actividades como resultado de tales acontecimientos, incluyendo gastos adicionales, competencia, cuestiones medioambientales, impuestos, cambios en las cifras de usuarios finales y repercusiones regulatorias.
– Riesgo de empresas con renta elevada: las empresas con altas tasas de dividendo corren mayor riesgo de no ser capaces de satisfacer estos pagos y son más sensibles al riesgo de tipos de interés.

AB00167-027 / AB00167-018

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